Pineta 2011

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Bueno, que decir. Otro año aquí, escribiendo sobre un campamento de verano que seguro será recordado por todos. Un campamento de los que disfrutas cada momento, y los momentos que no disfrutas (Lluvias torrenciales y tormentas en volantes…) después los recuerdas como algo muy muy especial.

La aventura empezó para los Rangers, Pioneros, Ruta, Kraal y cocina un 16 de Julio de 2011, aunque se podría decir que para muchos pioneros comenzó mucho antes (e-mails sobre el volante, hablar del raid con Cabrera, planear y comprar cosas para el campa…). Como siempre todos los padres y algún hermano pequeño en el patio despidiéndose. La despedida no espero y en un periquete ya estábamos la ruta y los pioneros montados en un colectivo y en el otro omnibús los Rangers. El viaje quedó marcado por la gran peli “El silencio de las piedras”, ¡la “película más espectacular de todos los tiempos”! Después nos hicieron tragarnos todas las de Star wars… Hicimos una parada en el sitio de toda la vida (Un campamento de verano no es campamento si no se para aquí) y seguimos hacia Huesca donde la Ruta se bajó para su servicio y nosotros seguimos hacia Pineta. Al llegar ya eran las 18:00 y nos pusimos a plantar las tiendas. Hicieron la repartición de una tienda que estaba rota y Cabrera se vino directo al que sería nuestro equipo para el resto de campamento. Un equipo integrado por: Tooooorrrrrmooooo!! Titiiiiiiiii!!!  Con el número 3 (¿O era el número pi?) !!!Pepeeeeeee!  Javiiiiiii Monfooooort!!! Cabreraaaaaaa!!! Y Ramoooonnnnnn!!!

Cenamos todo el grupo en círculo, y después se hizo la velada, donde cabe destacar el sketch de “Como Darth Vader Mata”. Al acabar hicimos la oración, donde nos presentaron a nuestras bolitas, con las cuales estuvimos todo el campamento agradeciendo los buenos momentos a pioneros por las noches.

Para dormir hicimos una alineación 5-1 en horizontal, con Tormo en la delantera. Yo estaba en la puerta trasera, despues Pepe, en medio Cabrera, Tití a su lado y Javi en la puerta delantera. Ese día dormimos un poquito mal, porque no cabíamos muy bien. Por la noche dormir poco, ya que para caber teníamos que poner las piernas dobladas, ¡que cada vez se nota que crecemos más! Al final Pepe, Cabrera y yo nos pusimos un rato con las cabezas fuera de la tienda porque el calor se hacía notar. Estuvimos hablando y descubrimos alguna cosa muy interesante y que sería un cotilleo para el resto del volante.

A la mañana siguiente hicimos construcciones que molaron mucho, luego las acabaríamos al volver del volante. Fue un día que empezó con lluvia, pero que enseguida dejó paso a un día maravilloso. Dejamos la torreta ya medio acabada, el letrero del Grupo X El Pilar hecho y puestos los carteles del Grupo. Fue una actividad que estuvo genial. Después de comer comenzamos a hacernos las mochilas para el volante, muchos comentarios un poco minimalistas en plan: “Coged un tenedor para cada dos personas” “Pasta de dientes por equipo” “Un plato para cada 3 personas”… Yo decidí ir a la vieja usanza, coger lo mío y arrear pa’l monte. Eso sí, luego la mochila pesaba horrores…  No sé cual fue el momento en el que nos obligaron a ponernos vinagre para los piojos, lo que si que está claro es que hubo unas quejas unánimes de la posta. Fue divertido cuando lo piensas, pero en aquel momento estábamos muy cabreados. En un principio sólo era a los que tenían, e iba a haber revisión para los demás. Después comenzaron a decir que era voluntario, pero que si teníamos al volver nos raparían y no sé que tonterías más. Al final acabo con un “¡Obligado!”, y hubo gente que se lo tomó muy muy mal. Y es que la verdad, irte a un volante oliendo a vinagre no le hace gracia a nadie. :)

Al acabar de ducharnos y lavarnos el pelo 2 o 3 veces, casi todos cogimos nuestros palos y nos dirigimos a la repartición de la comida. Yo llevaba la tienda asi que les tocó a mi equipo repartirse el menú de los siguientes tres días (Pasta, galletas, zumos, sopa… )  Después de esto y de haber desplantado hicimos la primera etapa, sin mochilas y muy muy fácil. Lo malo es que al principio no hacía nada de frío, pero cuando llegamos nos tuvimos que poner toda la ropa de abrigo que teníamos. Marina se dobló el tobillo, cosa que supuso un gran tema de conversación acerca de la caída, y no pudo hacer el volante, aunque disfrutó haciéndolo con los lobatos. Fue una etapa muy buena, nada de cansancio y con vistas sobre el Balcón de Pineta, que a la mañana siguiente subiríamos. Hubo un tramo que tuvimos que pasar un río y hubo más de uno que llegó con las botas mojadísimas. Esa noche vino Jorge Martín (no confundir con uno de los hermanos Martín Dinnbier :D) con la furgoneta y nos trajo la comida calentita y las mochilas. Plantamos en el campa de un grupo juvenil (no eran Scouts, y me atrevería a decir que rozaban el nivel de xaire) y nos estuvieron mirando mucho rato como si fuésemos monos. Después de que hiciera mucho frío (me puse hasta mi braga de Bariloche y mis guantes , cosa que nadie había traído siguiendo las indicaciones de los jefes) y con maravillosas vistas hacia el balcón de pineta, cenamos y nos fuimos a la “cama” prontito. Eso noche dormimos normal, bueno eso sí, mejor de lo que dormiríamos al día siguiente… Nos despertamos prontísimo a eso de las 5:30, desayunamos y comenzamos a andar  todos con el forro puesto. En nada tuvimos que parar para quitarnos los pantalones largos y la ropa de abrigo. Ante nosotros veíamos toda la pared que tocaba subir. La etapa fue muy chula, no muy cansada pero todo el rato subiendo, llegamos arriba 6 horas más tarde de la salida. Se veían unas vistas espectaculares desde allá, y lo primero fue tumbarnos y comer frutos secos mirando el excelente paisaje que nos ofrecía balcón de Pineta. Al cabo de un rato nos levantamos y nos alejamos para encontrar algún sitio donde plantar el campo base. La elección fue un pequeño lugar entre el ibón de marboré y el paredón de pineta. Todo lleno de piedras, con nieve a escasos 5 pasos de mi tienda y de vez en cuando se dejaba ver el cilindro y el glaciar de monte perdido. Mientras comíamos Pepe me dió moras “no tan silvestres” y otras sustancias prohibidas en campamentos, pero que creo que son necesarias para sobrevivir en un volante como éstos. Mis sugus acabaron mal, al final regalé unos 20 a Tormo, Jorge Mayor y Javi Aznar. Así que el próximo año ¡Gumis!  jajajja  :D

La tarde transcurrió genial, el típico sol que nos quemó la nariz a casi todos y hablando todos sobre planes de verano, quedadas en casa de Carla a ver películas y nombres que les pondríamos a nuestros hijos.  Nos lo pasamos genial, y aún quedó muchísimo tiempo (habíamos llegado a las 12 arriba), hicimos partidas de cartas con la ya famosa baraja, algunos se fueron a tirarse por la nieve y otros nos fuimos primero a ver el paisaje y más tarde despeñar piedras gigantes por las laderas de la montaña. Nos lo pasamos en grande y nos fuimos a preparar la cena. Mientras se cocinaba comenzamos a hacer unas pequeñas murallas con piedras para resistir por la noche al viento que ya comenzaba a dar guerra. Los jefes se montaron una buena empalizada, y Javi Bel se montó el sólo (con ayuda de sabuco) una cacho muralla que daba la vuelta a la tienda. Nosotros intentamos hacer lo mismo, pero entre que hacíamos el tonto y que no somos muy doctos en la materia quedó una chapuza. A esa hora ya se notaba el frío que hacía allí arriba, cocinamos carne que estaba buenísima y sopa, con la que me quemé la lengua, !cosa que no recomiendo a nadie!  El sol desapareció por entre los Astazu, aunque la verdad es que casi no habíamos tenido sol en todo el día porque las nubes estaban siempre presentes ( Pero sólo pasaban por encima del balcón), mientras que veías que hacía un sol eXpléndido (¡Con X de mixta!) en todo el valle de Pineta. Al acabar no hubo oración (imaginaros el frío que ya hacía en ese momento) y comenzó la mejor noche de todos los tiempos. Nada en comparación con aquella noche en Fuen fría. Estuvimos un rato hablando y no sé en que momento comenzó una lluvia no muy intensa pero continua. Poco a poco se fue cogiendo, pero lo malo no fue la fuerza con la que caía (el año pasado fue mucho peor, véase el pabellón roto en el campamento o nuestra segunda noche en fuen fría por causa de la lluvia  :D) pero no paró en toda la noche. Conseguimos medio dormirnos, de vez en cuando notabas como el viento empujaba el palo de la tienda hasta tu cara y  tocabas la tienda y veías que no había calado todavía. De repente a eso de las 2 de la noche Pepe suelta: “Creo que estoy empapado”  Y yo le toco el saco y veo que está empapado, me vuelvo a tumbar y enseguida noto que estoy mojado…  A los 3 minutos estábamos toda la tienda sentados con los sacos mojados, unos más que otros, y hablando con alguna tienda haber como iban. Comprobamos que estábamos durmiendo en una cama de agua, tocabas la esterilla y una ola por debajo de ésta se desplazaba a otra zona también repleta de agua. En un momento de esa noche alguien abrió el doble y observó que fuera había un río de unos cuantos centímetros de agua en todo el avance. Lo que hicimos fue poner mi esterilla en la de pepe, por lo que podías sentarte en ellas sin empaparte. Luego intentamos tumbarnos como pudimos. Estuvimos hasta las 5 de la mañana, cuando Xurum nos dijo que salieramos todos corriendo (ya había parado de llover) y comenzáramos a desplantar que nos íbamos al refugio de Tucarroya. Estaba todo empapado, y al salir de la tienda notamos en todo el cuerpo un frío insoportable. Y como hacía un viento que casi se llevó volando algunos dobles, la sensación térmica era horrenda. Casi no pudimos desplantar, porque nuestras dedos estaban congelados, y plegamos de cualquier manera el doble y la tienda con agua dentro. Me quedé alucinado al enterarme de que hubo en dos tiendas que no caló nada… Las demás habíamos dormido fatal. Salimos en marcha hacia Tucarroya, y caminábamos como podíamos. Nos tocó pasar un pequeño nevero que si te caías ibas al ibón directo. Llegamos a la subida y ahí yo lo pasé fatal. Iba el último con Arturo, y Pepe delante mío con el doble de la tienda en sus brazos. Mi tienda había sido la última en desplantarse, y no había dormido nada (como casi todos) y no había comido nada. Me comenzó a entrar un mareo que no podía con mi alma. Al final llegué y me tumbé en una de las dos mesas. Paula me trajo un zumo y poco a poco fuí recuperando el ánimo y mi mareo fue desapareciendo. Con unas velas estuvimos intentando secar calcetines y guantes, mientras unos franceses que querían ¿¡Subir monte perdido?! nos miraban un poco extrañados. Les habíamos despertado, y en un rato se fueron, con una niebla que no se veía nada. Enseguida ocupamos su hueco. Entramos en la otra sala (La que está en Francia) y allí nos metimos todos en la Trilitera. Me tumbé en el primer piso con reyes a mis pies, Salva en el fondo haciendo de almohada, al lado Ester, Paz, Carla, Blanca… Allí comimos nuestros sandwiches de paté y nuestras galletas María, que en el volante y en el campamento saben a gloria y después las pruebas en casa y no es lo mismo…   :)  No se sabía si nos íbamos a quedar en Tucarroya o si íbamos a bajar a Gavarnie, al final los jefes dijeron que en una hora nos marchábamos. Sólo cabe decir que hacía tan sólo 2 horas había estado nevando. Pero tuvimos que salir antes porque llegaron un montón de franceses. Hubo un buen lío en el refugio, nos tocó salir entre un montón de gente, trastos y mochilas, coger lo nuestro y salir a un helador collado entre España y Francia. No es de extrañar que se dejaran unos palos de tienda ( Al final fue un bulo que se habían inventado los jefes) y otros objetos en Tucarroya. Había niebla a todos lados y se hicieron dos grupos, los que ya estábamos (la inmensa mayoría) comenzamos a bajar. Se levantó una ventisca y ibas andando de lado y con las capuchas puestas. Al cabo de un rato la ventisca acabó y dió paso a pequeñas caídas por la nieve. Yo me lo pasé en grande en esa etapa, fuimos charlando Martí, Diego y yo y se nos hizo corto. También es verdad que Cabrera me llevó la tienda, lo cual le agradezco un montón, y encima estaba empapada. Todo el rato nos perseguía la niebla, fue una etapa en la que no nos quitamos para nada la ropa de abrigo. Al bajar del collado la cosa pintaba mejor, seguía la niebla, pero el tiempo había mejorado. Allí nos reunimos de nuevo con el grupo de atrás, donde Pepe cogió un doble pensando que era el nuestro, y yo llevaba otro, lo cual da mucho que pensar de como cuidan el material de sus tiendas los demás equipos…  :D  Llegamos por unos llanos y subidas hasta Hourquette d’alans. A partir de aquí comenzamos a bajar y llegamos a los típicos llanos verdes, con cacas de oveja, senderos de esos marrones que se dividen y vacas. Llegamos al refugio de Espuguettes, donde muchos hicieron una cola enorme para ir a hacer sus necesidades. Creo que el refugio estaba genial, aunque después de las incursiones del décimo en su W.C. no creo que el aire que se respirara dentro fuera muy puro…  :P

El mal tiempo seguía, estaba todo nublado. Continuamos bajando y al fin llegamos a Gavarnie. Conseguimos distinguir algo del Circo, y nos fuimos rápidamente a donde sería nuestro hotel para esa noche. Un cura Francés muy amable nos dejó la Iglesia del pueblo para dormir, gracias a Salva Tomás y Juanan hablando Francés. Lo primero, sacar todas las tiendas y ropa mojada y tenderla. Los dobles y las tiendas se quedaron en la calle, montando un pequeño campamento gitano, y los sacos mojados y ropa dentro de la iglesia. Estuvimos un rato por fuera y enseguida llegó la hora de cocinar. Esa noche tocaba pasta, y mientras se cocinaba la gente aprovechó para hacer incursiones al pueblo, ir al baño, pasear un poco o incluso ¡escaparse para comprar crepes! Pero no les quedaban donde fuimos… :D

Después de cenar tocaba oración. Estuvimos en la iglesia con poca luz… un ambiente perfecto. Después nos fuimos enseguida a dormir, lo único era que no habían sacos suficientes, por lo que había que compartir. Pepe y yo dormimos en el saco de Juan Correa. Pero lo de compartir saco daba igual porque hacía calorcete en la iglesia, lo malo fue el sitio. Estábamos en la parte de arriba y tuvimos que buscar sitio como pudimos, nos pusimos entre unos barrotes y Pepe debajo de un banco. Al lado teníamos a Tití, Begoña y Ainhoa y a los pies a Jorge García. Yo dormí bastante mal, pero al menos mejor que la última noche. A la mañana siguiente día despejado, el sol comenzaba a descender hacia el valle, ¡por fin veríamos sol en Francia! Desayunamos un montón de galletas príncipe y María, sobraron y todo. Empezamos la ruta en manga corta, cosa rara en este volante. :D Enseguida de ponernos a andar llegó el sol y comenzamos a subir. Se veía todo el circo de gavarnie, la Gran cascada (la más alta de Europa) y todos los tresmiles que te puedas imaginar. Hicimos una paradita y seguimos hacia el Taillón, que se veía fenomenal. Paramos en un refugio, ya a nada de Col de Tentes nuestro próximo destino, y descansamos un buen rato dejando las tiendas al sol para que se terminaran de secar. Allí estuvimos charlando sobre pelis, libros, videojuegos… Bueno, los típicos temas que salen en los volantes. Al seguir cogimos un atajo” por mitad de la ladera, lo cual hizo que ganáramos muchísimo tiempo. Al llegar a Col de Tentes vimos restos de civilización: coches, cables de electricidad, gente… jajaja  Pero enseguida nos marchamos a un sitio más solitario. En 5 minutos llegamos a un ibón precioso y allí dejamos todo, no comimos (¿Que raro?) y como casi siempre hicimos una sola comida, a eso de las 7 cuando llegó la furgoneta. Pero hasta ese momento disfrutamos de conversaciones, risas, baños (Pepe, los Bel y Juanan llegaron al otro lado del Ibón), y también algun mal rollo con otra cagada de los jefes, que nos mandaron a todos con potos y platos a cenar en el parking y después nos tuvimos que volver todos otra vez para comer en el ibón. Pero ¡paseamos a los cubiertos! :))

La cena genial, como todas las comidas que hace cocina. Yo compartí plato con mi primo como en otras ocasiones del volante. Después nos repartieron la comida de los siguientes días y nos fuimos a plantar. Elegimos una buena zona y plantamos a conciencia, por si las moscas. La oración de aquella noche fue especial, como la de gavarnie. Pero después nos comentaron que posiblemente no fueramos a subir el Taillón por el mal tiempo, por Reyes que se encontraba mal y porque al día siguiente se iban a hacer dos grupos, uno que iba a bajar directamente a Bujaruelo y otro que intentaría subir. Y cuando dijeron quien quería ir en el segundo TODOS levantamos la mano, fue muy especial ese momento, todos queríamos subir o por lo menos intentarlo, uno de esos momentos mágicos de un volante.  Esa noche hablamos en la tienda y nos dormimos enseguida. Esa noche si que dormí genial, a la mañana siguiente me desperté y ví muy contento que asomaba el sol. Nos despertamos, desayunamos y nos fuimos hacia Puerto de Bujaruelo, al llegar dejamos todas las mochilas y se hicieron reparticiones de material porque necesitábamos mochilas para subir. Se bajaron Reyes, Carlitos, Jorge García, Rafa y Diego, algunos por que no podían por distintos motivos y otros para hacer compañía.

Dejamos las mochilas en el collado con un doble por encima. Y comenzamos a subir sin mochilas y con lo puesto. Toda la subida genial, íbamos muy bien, cantando “A las barricadas”, riéndonos y subiendo hacia refugio de Sarradets. Al llegar vimos claramente la brecha, y nos paramos a tomar alguna barrita y disfrutar de las vistas sobre Gavarnie…    Nos tocaba subir a la brecha y lo hicimos llegando hasta el nevero/glaciar que había que cruzar para llegar hasta allí, al llegar arriba nos paramos y estuvimos un rato, después seguimos hacia el dedo de la falsa brecha y después enfilamos la subida hacia el Taillón. Al final toda la posta se aprendió que medía 3144 metros :))     Ya empezaba la niebla y terminamos en el pico sin ver ni una sola vista, el primer tresmil para casi todos. Cabrera y yo subimos juntos, para no ganarnos el uno al otro :D. En la cima fotos y a tumbarnos y reponer fuerzas. Aunque no llevábamos mochilas fue durete el camino, y la bajada aún más. Bajamos hablando y viendo Ordesa a la izquierda. En la brecha nos hicimos fotos y bajamos, pero no por el camino normal. En el nevero bajamos unos haciendo esquí y otros ya directamente tirándose de culo. Pudimos observar desde abajo como Ester arroyaba a algunos pioneros… jajajajja   Después seguimos a la última cuesta y, en vez de bajar por el camino de piedras bajamos por la nieve. Todos nos tiramos de culo, y vimos algunos placajes de Salva Tomás espectaculares. Yo sólo me acuerdo que me tiré y no veía nada porque la nieve iba directa a mi cara, y Arturo me salvó de caerme al trozo de hielo. Nada más intentar ponerme de pie los bel (siempre juntos) bajaban a toda virolla por la nieve, juanan tuvo que saltar a Javi, y Jorge me pasó rozando y casi me tumba. Pepe se fue directo, al igual que los Bel y Ester con Salva a la zona de abajo. Nosotros seguimos hacia el camino y acabamos llegando a Sarradets. Allí vimos que algunos estaban más que mojados (Yo me había puesto la bandera en el culo y aún así me mojé un poco), Rosa, Paz, Carla Gimeno y Ester presenciaron como un Francés se partío la pierna, Xurum y Salva tuvieron que bajarlo con ayuda al refugio. Mientras tanto nosotros bajamos con Arturo hacía abajo. La niebla era continua, y al final tuvimos que ponernos las capuchas de los chubasqueros porque teníamos el pelo mojado. Llegamos al collado y sin pausas cogimos las mochilas y nos bajamos hacía Bujaruelo. La bajado fue lo peor, el peso de la mochila te tiraba hacia delante y las rodillas te dolían muchísimo. Carla aguantó increíblemente y paramos a comer en un llano. Allí estuvimos bromeando sobre las botas de Juanan, las famosas y míticas Bestard, hechas con un pelo de la barba de Chuk Norris, y comiéndonos un bocata de longanizas buenísimo. La bajada siguió pesada, aunque estuvieron cantando canciones, cosa que anima bastante, eso sí, yo me estaba cagando y no aguntaba más…  Pero al llegar en el camping había buenas instalaciones. Al llegar dejamos las mochilas y estuvimos zascandileando, subimos una vía de escalada con una cara de octavo según Pepe… Jajajaja Y en la roca nos pusimos a gritar hasta que los jefes nos echaron la bronca… Plantamos a escondidas en un pequeño pradito, se suponía que estaba prohibido acampar allí, y estuvimos un rato hasta que comenzamos a cocinar la fabada que resultó que estaba muy buena. Pepe y Tormo se comieron 4 botes entre los dos :D, porque ni a Tití, ni a Javi ni a mí nos apetecía. Nosotros nos apañamos con un paquete de Príncipe. Y lo mejor era que al día siguiente tocaba Raid, así que todos los de 3ª (Y los demás también, que tenían un día de descanso en bujaruelo, con… ¡¿duchas calientes?!) estábamos bastante animados, y estuvimos hablando un buen rato en la puerta de una tienda. Que yo recuerde, Tormo se comió una galleta Príncipe con fabada por encima. Al rato tuvimos la ya diaria repartición de bolitas. Esa noche se cambiaron las tiendas, ya que los de 3ª teníamos que dormir en dos tiendas para no molestar a la mañana siguiente. En mi tienda durmieron conmigo Fran , Cabrera, Martí, Paz y Ester. La noche no duró mucho, ya que Fran cogió un cabreo que ni veas. Y la cosa es de risa ya que Martí le fastidió al decirle: “¿Fran?”, y él responder: “¿Qué?” y oir enseguida un “¡Nada!”.  :))    Eso fue lo mejor de la noche, después de eso enseguida todos a dormir para despertarnos a eso de las 7 de la mañana. El primero en salir fue Cabrera, Fran y después yo. Enseguida saldrían Paz, Ester, Diego y Martí. Nos dieron el cuaderno del Raid y nos dijeron la ruta.

Yo salí para enfrentarme a mis más de 24 horas de soledad y prometía ser una experiencia grandiosa. Enseguida me encontré con Cabrera que había ido como yo a rellenar agua al camping. Después de despedirnos mientras iba ya por mi camino me despedí a lo lejos de Paz, que se iba hacia el otro lado y que se encontró con la Ruta en el refugio donde le tocaba llegar. Y después de eso comenzé a subir hasta llegar a un pequeño valle donde ya se divisaba el refugio. La subida y la marcha fueron muy cortas y agradables, pero sigo pensando que mucho mejor en compañía de buenos amigos. Al llegar me acomodé entre vacas y caballos. No me moví de allí en todo el día, salvo para cambiar mi sitio de dormir, ya que las vacas y toros estaban a menos de dos metros de mí. El raíd me sirvió mucho para reflexionar, pero como todos los de mi etapa, creo que no era lo que esperábamos. Pero como todo en Scouts, desde el jamborette del año pasado hasta la vela de armas de Rangers. Te han contado muchas cosas, pero hasta que no lo vives no sabes como es. Pero eso sí, no cambiaría en nada mi Raid.  Lo único que tengo que resaltar de mi Raid fue la noche que pasé. Creo que ya sé que lo de dormir al raso no es lo mío. De las veces más recientes que he dormido al raso (en el raid del jambo, en el raid del año pasado y en este Raid) he dormido fatal. Con funda o sin funda de vivac, con toda la ropa puesta o sin ella… Eso sí, aunque a la mañana siguiente te despiertes y digas nunca más duermo al raso, siempre lo recuerdas genial y lo vuelves a hacer.    :))

Me desperté y no llevaba nada para saber la hora lo cual me hizo recoger lentamente y salir a la marcha. Al llegar abajo me los encontré a todos desayunando. Yo ya había desayunado mis galletas Príncipe (Parece que esté haciendo propaganda de la marca) y el mítico bote de leche condensada. El paquete de Príncipe no nos lo dieron los jefes, sino mi Equipo que son los mejores. Al volver me contaron todo lo que habían pasado los demás durante el día anterior.

Luego cogimos las mochilas y nos pusimos a andar para llegar hasta puente de los navarros. Fue una etapa nada cansada y de buenísimo momentos. Estuvimos unas dos horas andando y nos lo pasamos genial cantando canciones, haciendo una orquesta y después haciendo “le truc!” para que no nos reconocieran. Llegamos al puente de los Navarros, entre Torla y el inicio de valle de Ordesa, para terminar el volante. Allí estaba la ruta, los encontramos al bajar en un momento al río a lavar los cubiertos, que habían cambiado su volante totalmente pero que consiguieron hacer cima al Perdido, y que volverían con nosotros en el autobús. La comida muy buena, unos espaguetis muy buenos, siempre con el dilema de cual escoger y los cambios de última hora entre equipos.  Allí estuvimos esperando la llegada del bús, que esta vez no fue vial, sino Alosa. Todos recordaremos ese viaje en autobús. El conductor Luis nos deleitó con sus bromas, y nosotros pusimos el resto. Eso sí, lo mejor el Cd del concierto en Madrid de Los 40 años de los 40 principales. Fue increible, como todos cantábamos las canciones y de repente Luis paraba la música y nos comentaba la cartografía de la zona. :))   Así acabamos el volante, volviendo en el mejor bús de todos y con la mejor gente. Acabando en Pineta, donde aún nos quedaba muchísimo por vivir…

Al llegar estaban los Lobatos y Rangers haciendo la ya tradicional colada. Con gritos de ¡¡¡¡Luis!!! despedimos el autobús más bueno de toda la historia y también el volante más plásmico de todos los tiempos.  Nos tocaba ahora hacer colada y lavarnos el pelo otra vez con un producto anti-piojos. ¡Cómo he llegado a odiar a los piojos este campamento! Nos duchamos con agua “templadilla”, aunque en verdad nos dio igual que estuviera fría. Al acabar los jefes nos dijeron que podíamos dormir como queríamos, que hicieramos equipos de 5 y de 6 y que se los dijéramos. Así empezó una hora de completos desastres organizativos de la posta. Primero que con quien iba Óscar (Que acababa de llegar), después que unas no se querían separar, que habían mas de 6 en una tienda… Sólo decir que al final Martí comenzó a decir de hacer grupos de tres y después juntarse otros y no se qué…  :)) Todo acabó con que los jefes decidieron que los equipos se quedaban como estaban. Óscar durmió con nosotros las dos primeras noches y por lo demás ningún cambio a excepción de que la tienda de Cabrera y Paz volvía a dormir junta. Luego llamaron a cenar, y nos fuimos al pabellón y a las mesas correspondientes de Pioneros. Los Rangers estaban en las otras mesas, y en el otro pabellón Ruta y Lobatos. Las cenas como siempre muy muy buenas, refiriéndonos a comida y ambiente. Todas las demás comidas y cenas de los días de campamento fueron increibles, mucho barullo, como debe de ser, bendiciones, canciones, risas, quejas acerca del pan…  Creo que fueron momentos muy muy buenos durante el campamento, nos lo pasamos genial. La cena perfecta, luego a fregar y a descansar otra vez. Ese día nos merecimos que la actividad de la noche fuera simplemente pasar un buen rato. Después de cenar estuvimos en medio de las tiendas, tirados y viendo el cielo, que poco a poco se llenaba de estrellas. Así nos pasamos toda la noche, se vinieron los jefes y estuvimos cantando hasta que llegó la hora de la oración e irse a dormir. Esa noche lo único fue que me tuve que levantar dos veces por la noche, pero por lo demás una buena noche y sin que nadie se “yofara” (ésta broma sólo la entenderá quien haya formado parte de mi equipo).

El día 24 pintaba bastante bien, soleado y primer día completo de grupo en Pineta. Nos despertamos y nos fuimos con los potos y cubiertos al matutino y diario acto comunitario. Jaime Mazarío (¡Consiliario!), haciendo de yoda, haría cada día el acto comunitario, con una frase de Star Wars orientada hacia Dios y como vivir la fe. Al acabar, nos fuimos a desayunar y a tomar el ya típico desayuno de un buen campamento, tostadas con todo tipo de complementos: Mermeladas de muchos sabores, mantequilla y azúcar (el más apreciado), aceite y sal (un clásico) y acompañado de un poto repleto de leche con Cola cao, aunque todos sabemos que de Cola cao no hay mucho en esos vasos…  :D  Terminamos todos y comenzó otro ritual de los campas de verano, el momento en que los jefes dicen los trabajos comunes del día. Y muy a mi pesar, nos tocó a mi equipo fregar letrinas ¡Así se empieza un buen día! Cuando terminamos nuestra faena nos fuimos enseguida al círculo. Allí lo primero fue hacer los grupos mixtos, los cuales nos iríamos el día 26 a dormir juntos a algún lugar del valle de Pineta. Mi grupo fue el último, el número 10. Un equipo con muy buenos fichajes, aunque eso no nos srvió para ganar en el juego de la mañana. Un juego que consistía en salvar a Leia de la guardia imperial, consiguiendo trozos de mapa de la estrella de la muerte. Así pasamos la mañana y al acabar nos fuimos a la poza, donde conseguimos helarnos y volver fresquitos a la campa. Nos fuimos directos a come, y al acabar tiempo libre de malabares, masajes de Rafa :D, charlas, partiditos… Repusimos fuerzas y por la tarde nos dispusimos a acabar las construcciones. Quedaron genial, la atalaya perfecta, con la bandera scout para ser izada, con las escaleras terminadas y con el Ph terminado. Una construcción de las buenas, de las que luego se recuerdan. Al acabar algunos se pusieron a zascandilear y otros hicimos un partidito contra los Lobatos y Rangers, que tenían un grandísimo equipo con jugadores de la talla de Juan Marmaneu y Mario, Simón Brotons, que se enfrentó a su primo Cabrera, Melchor, Lucas Gómez-Ferrer y demás lobatillos y Rangers. Fue un partidazo, los lobatos habían hecho unas porterías y como el campa este año era bastante plano se pudo jugar un partidito excelente. Más tarde hicimos una guerrilla de esterillas (no pueden faltar en un campamento) Pioneros v.s. Ruta, que empezó en el bosque y hubo buenos esterillazos, ¡eso os lo aseguro!

Después de cenar tuvimos que juntarnos otra vez los grupos mixtos para preparar los sketches para la noche. La velada estuvo genial, aunque ningún grupo mixto pudo superar nuestro sketch de “Noches con Bernardo”, y eso que algunos se lo curraron. Lo más esperado fué el retorno de ¡DJ Vincent! No fue tan magistral como el concierto que dio en Hecho 2010 pero mereció la pena ir al campamento sólo para ver esto. Hubo algún que otro skecth también muy bueno, y vimos como Darth Vader mataba a Obi Wan Kenobi. ¡A la mañana siguiente tendríamos que luchar por defender la paz en la galaxia!

Al terminar como siempre oración y noche para dormir, esperando ansiosos el día de grupo. Nos despertamos y vimos que el día estaba bastante nublado, eso no quitó que nos despertáramos rápido y sin cambiarnos para el mítico San Fermín del Día de Grupo. Para sorpresa descubrimos que casi todos los pioneros dormíamos con la ropa puesta ¡Yo ni me traje el pijama al campamento!  El San Fermín transcurrió sin ningún accidente, sin ningún Dani Luque que se clavara una piqueta en la rodilla, y con mucha alegría. Después de acabar el acto comunitario, nos fuimos a desayunar en grupos de tres. Un lobato, un Ranger y un pionero o Ruta en cada grupo. A mi me tocó con Cristina y Brother y, aunque todos los años tocaban cruasanes, este año nos tuvimos que contentar con las tostadas de siempre. Al terminar hicimos un poco el vago (es lo bueno de ser pionero, no hay revisiones de tiendas) y empezó el juego de la mañana. Los diferentes grupos mixtos tuvimos que pasar por pruebas para conseguir comprar partes de nuestras vainas, con las que por la tarde haríamos carreras. Cabe destacar el magnífico baile de Bodí y Julia Cano, con las estrellitas de la muerte, pistolas…  :))  La tarde amenazaba con lluvia, y después de comer comenzó a llover, por lo que tuvimos que estar en los pabellones a refugio de la lluvia que fue pasajera.  Fue un momento de diversión, aunque no lo parezca, ya que Capi y Jaime Sebastián amenizaron con canciones de los diversos cancioneros: Calamaro, Quique González, Ismael Serrano, Delinquentes… Canciones que cuando las escuchas seguro que te recuerdan a campamentos.Cuando la lluvia paró, nos dirijimos con nuestras vainas recién pintadas a la zona de carreras, pasado el puente del río, donde se vivió una de las mejores actividades que yo recuerdo de campamento. Por grupos mixtos habíamos ya montado con una paella o símil, pita, cartón, pintura y demás, unas vainas brutales. Era como una liguilla, se hacían carreras de dos y se iban eliminando los grupos que perdían. El nuestro ganó al finalizar el premio al mejor diseño y es que, en vez de poner la pita como los demás, cogimos una cuerda y corrimos las dos carreras a modo de sogatira. Las vainas casi volaban, y menos mal que ningún lobato salió volando, eso sí, vimos cada tortazo…  :))  Fue espectacular ver como Mario se agarraba a una de las asas y era arrastrado para conseguir la victoria, o como se posicionaba Toni en su vaina a modo de piloto profesional, o ver como el kraal luchaba por pasar a las siguientes rondas. Fué una tarde estupenda, merendamos y después eucaristía. Los cantos tuvimos que preparalos todo el grupo dentro de un pabellón. Fuimos al otro pabellón y allí se realizó la misa del día de grupo. Las canciones como siempre geniales, Manque hizo la misa y al acabar tocó despedirle y darle una sudadera de las que tenían los jefes. Después nos hicimos las fotos de reglamento, la de todo el grupo, y la de ramas. Y entonces pasó algo espectacular. Los pioneros queríamos venganza por lo del día anterior y retamos a la Ruta con nuestras esterillas. Yo me fui directo a por un churro de los de lobatos, cosa que más tarde muchos harían. Nos comenzamos a zurrar y como los jefes se estaban haciendo la foto nos vieron y comenzaron a venir con churros. La Ruta y los Pioneros nos unimos contra el Kraal, y ahí comenzó la batalla. Eramos casi todos los chicos de la posta y todos los de la Ruta (todos sabemos que las guerras de esterillas son una cosa de hombres, y rara vez se ven a chicas luchando), nunca antes había habido tanta gente en una guerra, y seguro que será recordada igual que aquellas de Panticosa 08, y es que volviamos a enfrentarnos contra algunos de aquellos pioneros de Panticosa, muy temidos por todos, como Bodí o mi hermano, Juan Correa, Borja Espert, Arturo, Capi, y sumándoles las nuevas adquisiciones como Pedro Manrique. Todos los jefes contra todos los Pioneros y Ruta, una épica guerra de esterillas. Hubo algunos piques, todo hay que decirlo, como el de Xoso (¿Próximo jefe de Grupo? XD) con Juanan o el de María Tomás con Cabrera. Al final acabó todo bien, y nos fuimos a cenar “calentitos” a los pabellones. La cena fenomenal, aunque faltó pan, cosa que luego revisaríamos por la noche. También hubo un intento de que algíun jefe hiciera lo típico de enfadarse y como no quisieron, hice yo una entrada al pabellón diciendo que quién había dejado mi mochila fuera, que se había mojado. Se vé que lo hice tan real que al acabar Palao me dijo que se había asustado y todo, porque creyó que había sido él quien la había dejado fuera. :D   Más tarde empezaría el juego de la noche, aunque se retrasó bastante y duró muy poco, uno de ir por pruebas para conseguir puntos. Nos fuimos luego a la oración y a dormir, con uno menos en la tienda, y a la mañana siguiente tocaría el Raid de grupos mixtos.

Nos despertamos e hicimos rutina de campamento, por la mañana hicimos juegos cortos, preparados por una comisión. El primero fue el de la bandera, pero esta vez por grupos, en el bosque y con reglas añadidas. Estuvo muy bien, nos lo pasamos genial y acabamos con ganas de más. El segundo y último juego (no dio tiempo a más) era el de hundir la flota, cada equipo con sus globos y eliminando a gente. Hacía un día perfecto así que el agua fresca servía para refrescarse un poco en esa mañana tan calurosa. Se terminó el juego (no me acuerdo exactamente quién ganó) y nos fuimos todo el grupo a la poza. Luego comer, con bendición pirotxi, como debe de ser, y a preparar la mochila. Fuímos saliendo todos los grupos uno detrás de otros y hacia lugares distintos. Mi grupo, con Adri Y julia como jefes, nos fuimos hacia el fondo del valle, al lado de donde hace dos años hice mi salida por patrullas. El raid de grupos estuvo genial, llegamos y buscamos un buen sitio, (al lado de un hormiguero de hormigas rojas…) y comenzamos a preparar nuestros dobles. Me subí a los hombros de Adri y pusimo entre tres árboles el doble, el otro lo pusimos al fondo haciendo un pequeño hueco. Estuvimos por allí, y se comenzó a preparar las hamburguesas de la cena.  Eso mantuvo a Alicia y Álvaro (los Ruta de nuestro equipo) ocupados más de dos horas. Mientras tanto Adri y yo estuvimos haciendo malabares y los Lobatos y Rangers se fueron al río a jugar. Poco a poco fuimos comiendo todos, y no tardamos en tumbarnos en nuestras esterillas para descansar. Pero al cabo de 10 minutos nos llamaron para hacer la pequeña oración todos y descubrimos que Andrés se había dormido enseguida  :D. Después si que nos fuimos todos a dormir enseguida hasta la mañana siguiente cuando los lobatos se despertaron y se fueron por ahí. Pero la Ruta, los jefes y los pioneros nos quedamos durmiendo un buen rato más. Después desayunamos y nos volvimos corriendo a comer al campa. Al volver nos encontramos con todos en el campa y comimos. Esa tarde, después del tiempo libre hicimos un taller de trampas y de supervivencia. “Sobrevivencia para supervivir” nos enseñó a hacer fuego, hacer trampas de losa (siempre hay que llevarse al monte una losa contigo) y trampas de lazo, también algunas cosas sobre plantas y como hacer una guarida con hojas y plantas. La comisión se lo curró y salió muy bien. Al terminar la actividad merendamos las típicas galletas con chocolate e hicimos debate sobre la televisión. Estuvo bastante bien, hasta estuvimos cantando canciones como la de “Somos las divinas”…   :D     Terminamos y en ese tiempo preparamos las respectivas cartas de despedida. Como no quedaron acabadas seguimos después de cenar. Una cena muy buena, y como siempre con la bañera. Al acbar nos reunimos toda la 3º etapa en un sitio alejado y terminamos la carta. Ahí estábamos los 8 que habíamos quedado desde que comenzamos. Algunos llevábamos desde primera de lobatos y otros se habían ido incorporando en Lobatos o Rangers. Todos hemos compartido muchísimo y eso se vió en la despedida de la noche. Fue especial, en el bosque, a la luz de las velas y de las estrellas. Óscar hizo la promesa y después hicimos la ceremonia de despedida. Al acabar estuvimos en medio de nuestras tiendas allí tumbados y agradeciendo el poder estar donde estábamos. Luego los de tercera pretendimos dormir juntos al raso, aunque al final no lo hicimos. Eso sí, esa noche comimos como reyes ya que hubo pequeñas incursiones de algunos pioneros a territorio prohibido. :) Yo me dormí en una tienda sólo, dormí genial, mientras que los demás se helaron fuera. Luego ellos intentaron pintar las caras y otras cosas pero no hicieron mucho.

La mañana del 28 nos despertamos y nos fuimos al acto comunitario, después desayunamos y nos hecharon la bronca a nuestra mesa por una tontería. Nos tocó fregar todo el pabellón, aunque fue muy divertido. :) Ese día fue fabuloso, por la mañana juego y después baño en la poza.  El juego resultó muy divertido, con pruebas de agua y de retarse entre grupos. Acabó siendo una mañana perfecta, la comida fenomenal y después el tiempo libre como siempre. Luego nos tocaba, antes del paso de ramas, un juego hecho por una comisión. ¡Y vaya juego! Se lo habían currado y salió genial. Trataba de ir con tu pareja (marido y mujer) ha conseguir trabajo, depsués tenías que comprar la comida, ir al banco… Lo mejor fue el final, todos acabamos comprando estupideces que no existian en el juego, que si un caballo, un delfín, una mansión en honolulú…   :D

Más tarde tocó el paso de rama. Un momento muy especial, vimos pasar a muchísimos lobatillos, los Rangers de 3º pasaron a Pioneros y nosotros al desierto. Nos leyeron la carta de despedida y después leimos la nuestra. Uno por uno fuimos pasando, yo fui el último de todos, salude al kraal, me quité la camisa roja y pase el tronco para reunirme con la mejor 3º etapa que haya podido tener una posta de pioneros. :))   Al acbar se despidió Vicente, que parece mentira pero fue Jefe de Grupo cuando entramos en el grupo, con “El índice” en el campamento de navidad…

Al acabar, estuvimos cantando alguna canción con Vicente, y nos fuimos a coger las cosas para la cena. Esa noche fue una cena especial, se inauguró la “Noche Toni Meléndez” el día 28 de Julio, y cada año lo repetiremos, ¡eso sin duda! Nos lo pasamos en grande, todos atados con nuestras pañoletas las manos y después una soga atando a todos los de la mesa. Y a partir de ahí a comer con la boca, algunos de vez en cuando ayudados por alguna damisela de su lado, para limpiarse o comer el pan. XD   Nos lo pasamos genial, y de repente entró la Ruta para hacernos cosquillas, aunque no consiguieron que no terminaramos nuestra cena. Y por la noche el mega juego, un juego de primero retarse, después como polis y cacos todo el grupo y para terminar un vigía paar conseguir derrotar a la guardia imperial. Fue un juego buenísimo, el perfecto para terminar una motivación. Esa noche pudimos dormir como quisimos, aunque hubo algunos problemas entre tiendas, porque algunos no se querían juntar porque la tiendas estaba en pendiente… Pero al final conseguimos meternos en una tienda Pepe, Martí, Cabrera y yo. Teníamos hasta un choricito para comer así que no pasamos hambre y, después de hablar un rato, nos dormimos. A la mañana siguiente tocó despertarse pronto y hacerse la mochila. Después a desplantar todo el campamento, aunque eso sí, estuvo divertido, ya que no era el último día de campamento, sino que nos quedaba aún una noche en Zaragoza. Estuvimos toda la mañana trabajando, unos desmontando pabellones, otros cortando leña y destrozando la atalaya, otros llevando cajas… En una caja enorme me metí yo y me subieron hasta el camión, cuando salí ¡Adri se llevó un buen susto! También comimos restos de galletas de cocina, y tapamos el hoyo de los fregaderos. Al acabar comimos todos en círculo y llegó el momento de los objetos perdidos. Como siempre un lobato encadenó la máxima racha de objetos del día. Luego recogimos e hicimos batida y montamos en los autobuses, y no es casualidad que Lobatos y Rangers montaran en autobuses Vial de toda la vida y a nosotros nos tocara uno de Mundobus. Y como no, en mitad de la carretera entre Huesca y Zaragoza, nuestro autobús se paró a un lado de la autovía. Al cabo de unos minutos estábamos toda la posat y la Ruta en un camino que subía a unos campos, en mitad de la carretera y con un calor un poco agoviante. Enseguida encontramos un almendro y arrasamos con él. Estaban riquísimas, aunque había que hacer un esfuerzo para abrirlas, y enseguida fuímos a buscar más almendros o otros comestibles. Al cabo de un rato los jefes, viendo que iba para largo, decidieron que haríamos las revisiones. Y así pasamos la tarde hasta que llegó nuestro autobús Vial (¡Como debe de ser!) a eso de las 9 de la noche. Hicimos una cadena perfecta y en nada ya teníamso neustras mochilas en el nuevo autobús. Nos tocaban aún dos horas y pico de viaje, y empezamos fuerte, con la canción de helicopter despidiéndonos del autobús averiado y rumbo a Zaragoza. Llegamos y nos metimos al colegio, justamente entramos y enseguida empezó la feria. Fué una noche maravillosa, napolitanas para cenar, después de un buen bocata, feria, canastas, juegos, comida, música, grupo, liebres… Una feria de las buenas. Al acabar hicimos la última oración, dimos nuestras bolitas rojas y así se puede decir que concluyó el campamento, auqnue nos quedaba un día aún. La noche la pasamos todos juntos en el patio, separados del resto de ramas, y algunos valientes haciendo su propio raid. :D    Esa noche creo que es la que menos dormimos, o por lo menos la que peor me desperté. Pero recobré mis fuerzas con los cruasanes de la mañana y los batidos. Nos dieron als camisetas del 50 y TODOS, sin excepción, nos la pusimos. Terminamos la revisión por la mañana en el patio y recogimos als cosas y las metimos en el bús. Nos dirigimos todos andando, con la camiseta de blanco y bastante sucios y cansados al centro de Zaragoza. En la plaza comimos todos, y más atrde entramos a la catedral. Un sitio súper bonito, vidrieras preciosas, techos altísimos, esculturas perfectas… Y sobretodo la vírgen. Nos dirigimos a un lugar apartado de la catedral e hicimos misa, estuvo perfecta. Al acabar nos fuimos a ver a la vírgen y ahí terminó la peregrinación del 50. Nos salimos fuera y nos hicimos la foto de posta. Subimos al autobús y nos dirigimos rumbo a Valencia, nuestro último destino. Un viaje llevadero, aunque con mucha nostalgia de los días pasados en Pineta. Llegamos por la tarde al cole, otra vez en casa. LLegó el momento de la despedida, pero no fue un adiós, sino un hasta luego, un hasta pronto, hasta el año que viene y las siguientes rondas solares, hasta las siguientes acampadas, campamentos, empresas, servicios, cazas, aventuras, días de padres, momentos únicos, volantes… Un hasta siempre Pineta ’11.

 

 

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