Hola queridos scouts;

Parece que lo que empezó como un proyecto con cierta periodicidad, ha acabado siendo un retraso tras otro. Tengo que admitir que la idea del proyecto no fue mía, pero escribir en la web del grupo, para darle un poco de vidilla, no me parece una mala idea. Así que me uní al proyecto (aún no sé de dónde he sacado el tiempo) y me propuse escribir de vez en cuando.

Supongo que sabréis que ha habido muchos cambios para mi quinta (tercera de ruta, ¿o era primera de jefes?) y que mis apacibles momentos como presidente de la Ruta se han transformado en desasosegadas reuniones con la magnífica Tropa (la mejor rama de todas a día de hoy –es imposible ser imparcial en eso-). Parece un gran salto, y realmente lo fue, pero creo que todos los ‘nuevos jefes’ estamos muy contentos con nuestras ramas y nos vamos haciendo con la nueva dinámica de preparar reuniones, juegos; pero sobretodo de disfrutarlos. Hablaré de mis experiencias con los Rangers, de las pocas reuniones que hemos compartido, y dejaré que otras personas sean invitadas (si ellas quieren) a escribir en esta sección sobre sus respectivas ramas.

Así que para empezar hablaré un poco de la salida de bicis, que fue nuestra bienvenida (¡y menuda bienvenida!). Para ponernos en situación: Jaime (que es un jefe novato) no ha cambiado una rueda en su vida. Así que, para practicar, pincha su rueda trasera el viernes anterior a la salida (así, por diversión) en la fecha límite para que cierren las tiendas. De esta manera, Jaime cambia una rueda y se da cuenta de lo que cuesta. Quién le diría que al día siguiente habría de cambiar muchísimas más ruedas. Porque así fue, un pincho tras otro hicieron que la mayoría de las ruedas pinchasen en los momentos más inoportunos (a la hora de volver a Valencia, por ejemplo). Aparte de que algunos consiguieron pinchar más de una vez (y de dos; ¡premio!). Aquí fue donde descubrimos el talento oculto de Andrea con las bicis, ya que casi cambiaba las ruedas más rápido que alguno de los jefes -gracias, Andrea-. A pesar de todos esos problemas, nos hizo un día espléndido y disfrutamos un montón de las dunas de El Saler. Así nos dimos cuenta de que no hay que irse muy lejos para encontrar un lugar bonito donde pasar el día. Por suerte superamos todos los contratiempos y cumplimos el horario con exactitud inglesa.

Pero el día no había acabado para los ‘ex-rutas’, una última reunión de ruta nos esperaba en el colegio. Sin tiempo siquiera para un triste café, quemados como guiris, nuestros héroes se enfrentaban a una de las reuniones más largas de la Ruta, en la que habían dejado de tener voz o voto. Se procedió a la despedida y al nuevo reparto de cargos, para dejar al final la parte más interesante: la elección del campamento ruta. Hubo diversas opciones en una competición bastante igualada, que acabó ganando la opción de *CENSURA* (creíais que iba a irme de la lengua, pero dejaré que lo descubráis en verano o le preguntéis a la Ruta).

Me despido pidiendo perdón por la crónica atrasada, pero me hacía mucha ilusión comentar mi primer día oficial como jefe. Nos veremos más adelante por esta sección. Buena caza y largas lunas;

J.