UN MODELO DE PERSONA.
“El Movimiento Scout Católico se define como un movimiento de educación integral que se propone formar hombres y mujeres libres, críticos, comprometidos con su fe y en el momento histórico que les ha tocado vivir, abiertos a los demás, capaces de amar y de vivir en grupo.
El Movimiento Scout Católico opta por una educación liberadora del hombre y transformadora de la sociedad, desarrollando las posibilidades de cada muchacho y muchacha que se adhiere voluntariamente a nuestro movimiento”
(Carta del Movimiento Scout Católico. 1980)
Todo método educativo tiene su origen y su horizonte en una antropología; es decir, en un modelo de hombre y mujer hacia el que tiende la línea educativa. Esta elección no excluye, en modo alguno, el respeto al crecimiento de cada chico/a y sus peculiaridades, así como a las opciones que cada uno pueda ir tomando en su vida. Sin embargo, no hay educación neutra; todo educador transmite una filosofía de la vida y un modo particular de ser hombre y mujer. El escultismo tiene también su modelo concreto.
Jesús de Nazaret es nuestro modelo primero: rostro y palabra de Dios, pero también el proyecto más pleno y acabado de hombre.
1. Persona capaz de llevar a cabo sus opciones.
Una persona que no esté sujeta a la moda, ni al ambiente, ni a la rutina, ni a la contestación sistemática, ni a la fácil acomodación. Que sea él mismo. Esto supone lucidez, discernimiento y espíritu crítico, defender nuestras convicciones estando abiertos y respetuosos a las de los demás, tomar postura por algo.
Hoy muchas personas desbordan de proyectos sin ponerlos nunca en práctica; experimentan todo sin centrarse en nada. Hay jóvenes que “pasan” de todo y, sin embargo, no han pasado por nada. Prefieren la huida o el abandono antes que luchar por una opción personal. Buscamos hombres y mujeres con confianza en sí mismos, con fuerza de carácter, con afán de progresar, tenaces, coherentes, que sepan labrarse, en búsqueda continua, un proyecto de vida.
2. Persona activa.
Que no dé nada por perdido, que piense que todo puede cambiar, que sepa salir de su comodidad y pasar a los actos, creador antes que espectador, que no se abata ante las dificultades.
3. Persona capaz de amar.
Abierto a su entorno concreto, sociable con el otro, apasionado por la humanidad y sus problemas, respetuoso y comprensivo con los demás, acogedor, tolerante, misericordioso hacia los más débiles, reconciliador.
4. Persona solidaria y comprometida.
No individualista, sino creador de comunidad, que guste y sepa trabajar en equipo, que acoja y valore las diferencias entre los hombres, solidario con /os problemas de los demás, atento al desarrollo de los países, apasionado por la justicia, capaz de asumir el sacrificio personal en beneficio del bien común, pacífico, luchador incansable a favor de la paz y la igualdad entre los hombres, portador de esperanza, con espíritu democrático. Y todo esto comprometiéndose a vivirlo de una manera especial en su propia comunidad. Un hombre, en fin, que sepa crear verdadera Iglesia a su alrededor.
5. Persona con interioridad.
Ante una situación que promociona la apariencia y la superficialidad, apostamos por hombres y mujeres que cultiven su crecimiento interior, capaces -desde la humildad- de reconocer y aceptar sus propias limitaciones, ilusionados por su progreso intelectual y espiritual, interesados por la cultura, capaces de admiración, atentos a la vida, agradecidos, contemplativos, sensibles a la belleza, curiosos por el mundo, que sepan aprender de los demás y de la vida. Asimismo, queremos habituar al hombre a dialogar permanentemente consigo mismo y a descubrir la riqueza de los momentos de soledad.
6. Persona que sabe situarse ante las “cosas” con libertad.
En una sociedad de consumo y ante las sugestiones de la propaganda se le crean al ciudadano necesidades ficticias. La calidad de las personas se mide por la capacidad de poseer cosas. Queremos formar hombres y mujeres que sepan situarse con independencia ante estos mecanismos, que valoren la austeridad y el compartir, el ser más que el tener, que sepan crear y no sólo consumir, que no identifiquen el éxito con la promoción social, la calidad de la vida con el dinero, que busque en otros valores la felicidad.
7. Persona que vive desde la alegría.
El hombre actual tiende a identificar la felicidad con el “estar bien”. Pero el concepto de bienestar es ambiguo. Cuando alguien asume de manera responsable la realización plena de su vida no siempre se siente bien y cómodo. Una vida auténticamente humana exige muchas veces lucha, renuncia, sacrificio, entrega abnegada, experiencias todas ellas que no siempre pueden englobarse bajo el concepto ordinario de bienestar. ¿Cómo integrar además el sufrimiento, el límite y la enfermedad inherentes a toda vida?
Queremos educar, por ello, la alegría interior, como una faceta del alma que ilumina toda la vida y, especialmente, esa felicidad evangélica de una existencia entregada a los demás.
8. Persona reconciliada con la Naturaleza.
Ante el progresivo deterioro ecológico de nuestro mundo, de todos nosotros depende convertirlo en un inhabitable hormiguero humano o en hogar acogedor. Hoy, que en muchos lugares se ha puesto de moda una educación para la supervivencia, queremos educar personas que sepan tomar posturas concretas ante la degradación de la Naturaleza; que valoren su belleza silenciosa y sepan descubrir en ella espacios de soledad y de aventura. El respeto y la limpieza, el sentido del esfuerzo y la dureza, la denuncia de los atentados ecológicos, un estilo de vida que permita el desarrollo sostenible de los recursos del planeta, son otras tantas facetas del hombre reconciliado con el medio natural. Y es a través de él, en su contacto, donde puede descubrir la grandeza del amor creador de Dios y continuar su obra.
Desde esta perspectiva valoramos también la aceptación, el respeto y el desarrollo sano del propio cuerpo. Valoramos la salud, no sólo como un bienestar físico-psíquico, sino como una tarea moral que consiste fundamentalmente en apropiarse cada vez más del cuerpo y del psiquismo humano para ponerlos al servicio de la libertad y de la capacidad de amar de la persona.
9. Persona que busca a Dios.
Hombres y mujeres capaces de rechazar todas las imágenes falsas del verdadero Dios. Capaces de descubrir que en Dios nuestro Creador se encuentra el sentido de toda existencia. Hombres y mujeres que constantemente recuerden que Dios está en su vida.
Pensamos que esta búsqueda no puede hacerse más que a través de Jesucristo. Queremos compartir la fuerza de transformación del Evangelio que nos invita a morir a nosotros mismos para llegar a ser hombres y mujeres nuevos; sintiéndonos comprometidos en una tarea de creación en la que Dios trabaja codo a codo con los hombres. Desde la fe la vida se convierte en escucha y seguimiento, descubriendo la vocación a la que hemos sido convocados. María de Nazaret, creyente y discípula, que supo acoger a Dios en su alma antes que en su seno, nos enseña a recibir a Aquel que nos sigue llamando.
LA PEDAGOGÍA SCOUT.
“El juego es la mejor manera de ganarse a un muchacho”
(Baden Powell)
Todo método educativo se configura a partir de unas líneas básicas de funcionamiento que lo definen. También en el escultismo podemos observar unas líneas básicas en su metodología.
LINEAS PEDAGÓGICAS DEL ESCULTISMO.
Una educación al aire libre.
El escultismo halla su marco esencial en la naturaleza. En ella encuentra espacios de libertad, belleza, silencio. La naturaleza supone lo misterioso, lo que hay que descubrir; es el lugar de sus proyectos. En ella los chicos/as aprenden a controlar sus ciclos vitales, a andar, a alimentarse, a respirar. La naturaleza educa su sensibilidad hacia la belleza, el gusto por lo pequeño. A través de ella descubren a Dios Creador.
Una educación individualizada.
Con una atención particular a cada persona, dentro de su grupo, con sus peculiaridades y diferencias, respetando la diferente progresión y necesidades de cada uno. Creando un marco de relación adulto-niño donde éste se vea acogido y acompañado personalmente.
Una educación en equipo.
La persona desarrolla las propias posibilidades viviendo con los demás en una relación indispensable de edad y de generaciones; también el educador, a su vez, se educa y progresa en el grupo. De este modo, es posible experimentar una forma de vida basada en el respeto a las personas, sin exclusiones ni marginaciones, donde cada uno se responsabiliza y compromete en una participación activa, creativa e individual y donde se evitan competencias negativas. Los pequeños equipos de seis o siete chicos/as pretenden cumplir esta función tan importante.
La coeducación.
La coeducación no es simplemente estar juntos. Para favorecer mejor el desarrollo de la personalidad consideramos que los educandos/as deber vivir experiencias educativas comunes, más allá de cada papel artificialmente constituido. A través de la relación chico-chica los niños, adolescentes y jóvenes aprenden a conocerse a sí mismos en relación al otro y a educar su sexualidad en un marco en el que la naturalidad de la convivencia ayuda a objetivar situaciones y a diluir espejismos.
Una educación que cree en la persona y sus logros.
Queremos promocionar los valores positivos de cada chico/a; ayudarles a descubrir y valorar lo que cada uno tiene de bueno, porque eso es lo que le permite situarse ante los demás. El que un niño reflexione sobre sus propios actos, sobre sus aportaciones y fallos, es crear en él situaciones de progreso. Es una apuesta optimista y confiada a favor del hombre y la mujer.
Educación activa a través del juego.
El escutismo es un método activo que se realiza mediante actividades concretas. El animador anima a los muchachos/as a reflexionar sobre tales experiencias para conocerse a sí mismos. A través del juego y la aventura el educando/a desarrolla creativamente todas sus cualidades, descubriendo sus valores y limitaciones. A través del juego se integran en el grupo social y encuentran en él su propio papel.
Educación a través de la participación.
La educación scout no es dirigirte. Potencia la participación real de los chicos/as y la autogestión de las actividades a través de cauces concretos que la metodología ofrece (consejos, participación, revisiones,…). Es a partir de aquí como ellos se convierten en artífices de su propia educación y en protagonistas de la vida del grupo.
Educación en el servicio y en el compromiso.
El valor educativo del servicio conduce al hombre y mujer a realizarse “haciendo felices a los demás”. Es un compromiso gradual, concreto, desinteresado y constante en poner la propia capacidad al servicio de los demás.
LAS RAMAS.
El grupo scout está dividido en cuatro grandes ramas, con el fin de buscar grupos más homogéneos y con intereses semejantes y respetar el crecimiento de cada educando/a.
LOBATOS 8 a 10 años
RANGERS 10 a 13 años
PIONEROS 13 a 16 años
RUTAS 16 a 18 años
Cada una de estas ramas tiene su propia metodología específica y organización adecuada a su edad.
LOS PROYECTOS.
La pedagogía scout se desarrolla en torno a los centros de interés de los educandos/as. Es por ello que desarrollamos nuestra metodología a través del Aprendizaje por Proyectos. Así pues, son los educandos los protagonistas de su propio proceso de aprendizaje, eligiendo de forma democrática el proyecto que llevarán a cabo durante cada trimestre: “cazas” en el caso de los Lobatos, “aventuras” para los Rangers, “empresas” para la rama de los Pioneros y “proyectos” para la rama Ruta. A través de estos proyectos se realizan las actividades propuestas y de forma transversal se trabaja de forma individualizada la progresión personal del scout.
LA PROGRESIÓN PERSONAL.
“Educar en cuatro áreas para un desarrollo integral.”
El escutismo se orienta hacia un desarrollo integral de los niños, adolescentes y jóvenes. Para ello la pedagogía scout privilegia los cuatro aspectos fundamentales que concurren en el crecimiento de la persona:
La relación contigo mismo: El Área Verde
Muchas personas se encuentran a disgusto consigo mismas, no se conocen y se aceptan mal. El escutismo pretende enseñar a los niños/as y jóvenes a hacer opciones, a descubrir aquello en lo que pueden y quieren convertirse. Quiere hacerles capaces de tomar responsabilidades, de luchar para que hagan de sus vidas un proyecto y sean conscientes de su dignidad de hombres y mujeres. Quiere ayudarles a ser ellos mismos y a vivir por sí mismos.
En la relación con uno mismo se incluye también la relación con el propio cuerpo (lo que antes era el Área Amarilla): A pesar del progreso de la higiene y de la medicina, la salud de nuestras sociedades modernas está amenazada: la aglomeración en las ciudades, la mecanización del trabajo, su parcelación, el ruido, la sobrealimentación y la polución minan nuestro equilibrio físico y mental.
El escultismo quiere enseñar a los chicos/as a dominar y desarrollar su cuerpo, a expresarse, a reencontrar ritmos equilibrados y naturales, a alimentarse sanamente, a respirar, a caminar, … Todas éstas son tareas urgentes para el educador de hoy.
La relación con los demás: El Área Roja
Vivimos en la época de la “muchedumbre solitaria”. La urbanización no ha estado nunca tan desarrollada en la historia del hombre y, sin embargo, nunca el aislamiento, e ‘incluso el individualismo, han sido tan masivos.
¿Cómo recrear el sentido de la solidaridad? ¿Cómo encontrar de nuevo las relaciones
comunitarias? ¿No ha llegado el momento de desarrollar el aprendizaje de la vida social? ¿De educar en el sentido del bien común? El escutismo quiere que los chicos/as aprendan a salir de sí mismos, a descubrir a los demás, a querer al otro, a vivir ya trabajar en equipo, a organizarse en grupo, a darse reglas, a tomar decisiones en común, a comprometerse al servicio de los demás
La relación con el mundo: El Área Azul
Se trata aquí de la relación con el mundo material, con los objetos. No basta con frecuentar una buena escuela, con tener una formación profesional. Es necesario también otra cosa: el sentido práctico que ayuda a desenvolverse en la vida y que llamamos “creatividad”.
Para el escutismo, fabricación, creatividad e invención son medios de educación. El muchacho/a que inventa una solución a un problema concreto aprende a vivir. El que crea un objeto y lo realiza con sus propias manos aprende a conocer la naturaleza exterior a él, y aprende a conocer su naturaleza de hombre y mujer capaz de transformar las cosas. La habilidad manual, más que un simple “chapucear” es. En la propuesta scout, una posibilidad importante ofrecida a cada chico/a. Es un saber hacer que el niño/a, y luego el adolescente, desarrollarán creando o mejorando su relación con la materia inerte. Poco a poco descubren a la vez la importancia de lo que se llama el contexto vital y de su acción posible sobre él.
La relación con Dios – Espiritualidad: El Área Blanca
Nosotros diríamos “descubrir nuestra relación con Dios”. La historia vivida en común en un grupo orientado hacia un proyecto puede ser la ocasión de un reencuentro con la esperanza. Creemos en la posibilidad de responder a estos deseos, aceptando las cuestiones de los jóvenes de este tiempo. Creemos en la posibilidad de revelar a los muchachos/as, a través de la vida en grupo y la relación mutua, el camino de encuentro con Jesús vivo. Y todo esto por el camino de esperanza, felicidad y libertad que pretendemos ofrecer.
CARTA DEL GRUPO SCOUT X EL PILAR.
“Nuestra acción educativa tiene como objetivo principal la educación progresiva e integral de la persona, en todos sus aspectos”
Ideario del Colegio.
Los scouts nos sentimos plenamente fieles a Baden Powell y a su propuesta educativa, actualizada día a día, base de todo el escultismo mundial. Nos dirigimos a los niños, adolescentes y jóvenes de ambos sexos para ayudarles en su desarrollo físico, intelectual, afectivo-moral y religioso a través de la educación en el tiempo libre. Nuestra meta es formar hombres y mujeres capaces de hacer opciones libres, capaces, desde la fe en Jesús resucitado, de construir entre todos un mundo más humano. El X grupo scout “El Pilar” pertenece al Moviment Escolta de Valencia MSC, organización de la Iglesia, miembro de la Federación Española de Escultismo.
El colegio Nuestra Señora del Pilar es la entidad patrocinadora del grupo X. Ve la actividad scout perfectamente armonizada con la acción educativa integral que pretende impartir. Afirmaba Baden Powell: “El principal fin del escultismo es hacer que el muchacho aprenda por sí mismo y por propia espontaneidad las cosas que tiendan a desarrollar su carácter”. El colegio apoya los principios educativos del escultismo y, respetando su autonomía metodológica, se responsabiliza de la acción educativa que realiza. El grupo de animadores nombra al Jefe de grupo, que ha de ser refrendado por la dirección del colegio. Como entidad patrocinadora, el colegio presta su apoyo pastoral a toda la actividad scout. De una manera especial quiere ayudar a la formación de los jefes, al considerarlos responsables directos e importantes de la educación de sus muchachos.
El equipo de animadores es el responsable directo de la educación en el grupo scout. Plantea y define la línea educativa escuchando las aportaciones de los padres Cada uno de los jefes debe poseer como motivación fundamental la ilusión de educar y acompañar a los chicos/as en su crecimiento. Consideramos además condiciones necesarias para ser un jefe scout:
- Tener una madurez humana suficiente para realizar una función educativa.
- Asumir como propios los valores de este Proyecto Educativo y tratar de vivirlos en plenitud.
- Considerar su labor en el grupo como una tarea de evangelización.
- Mostrar una disponibilidad y trabajo al servicio del grupo.
- Responsabilizarse de la propia formación como educador scout, tanto en la formación inicial como permanente.
Los padres son los primeros y principales responsables de la educación de sus hijos. La labor educativa del grupo scout; debe realizarse, pues, con un frecuente contacto con los padres de los chicos/as. Somos conscientes de que sólo se educa desde el ejemplo. Es por ello por lo que pensamos que padres y animadores deben vivir los valores que intentan educar en los muchachos/as, y hacerlo en íntima colaboración. Si padres y animadores van por caminos distintos, el valor del testimonio queda tergiversado. A los padres les corresponderá:
- La aceptación del presente Proyecto Educativo y el conocimiento de la metodología del escultismo.
- EI interés y apoyo en la participación de sus hijos/as en todas las actividades del grupo (especialmente campamentos).
- Su colaboración en el funcionamiento del grupo a través de los órganos de participación (Comité de padres, coordinadores, etc.)
